sábado, 2 de junio de 2012

Dios sólo sabe contar hasta uno


Dios sólo sabe contar hasta uno
«¿Puede una película lograr conversiones?» Ésta es la pregunta a la que responderá el director y productor de cine Juan Manuel Cotelo, este sábado, en el XI Encuentro de Comunicadores. Uno nunca sabe de qué medio se va a servir Dios para llegar a cada persona, adelanta el autor de La última cima. Lo sabe por experiencia. En uno de sus últimos trabajos, Te puede pasar a ti, recoge varias historias de conversiones

Juan Manuel Cotelo, durante su trabajo
«No importan los medios, importa el mensaje. A Dios le sirve tanto un medio multitudinario como una palabra susurrada a un amigo. Dios no conquista masas, ni grupos, ni países, ni mercados. No dispara con metralla, sino que lanza sus dardos de uno en uno, apuntando a una sola diana: mi corazón, tu corazón, su corazón. Dios no sabe sumar más allá del 1. Él llama a 1 + 1 + 1 + 1... y nunca calcula un resultado final que supere la cifra del 1». Tal vez por eso, Juan Manuel Cotelo creó, junto a su mujer, una productora, llamada Infinito Más Uno, y que, gracias a «la llegada de un primer grupo de locos inversores..., posibilitó la producción del primer trabajo, La última cima», un documental sobre la vida de un sacerdote que decidió serlo de verdad, es decir, aspirar a la santidad, Pablo Domínguez.
Para hacer esa fácil suma que sólo llega hasta el 1, hasta ti, hasta mí, Dios utiliza «un libro, una sonrisa, un gesto de amor, una persona sufriente a nuestro lado, un milagro portentoso y repentino, una obra de arte, una casualidad aparente, un accidente, incluso se sirve de un pecado nuestro para conquistarnos». Pero «no hay película, ni libro, ni dinero, ni argumento que pueda ganar para Dios un solo corazón, si Dios no está por medio. A lo sumo, puede lograrse una adhesión o un convencimiento intelectual. Pero el amor es cosa de dos: Dios y cada persona. Dios no falla en esa relación. Yo, sí», asegura el director de la productora Infinito Más Uno.
Cotelo tiene claro que «los medios son un puro altavoz, que no han de tener el protagonismo, no han de ser el fin de la comunicación»; son un instrumento para trasladar al mundo el mensaje de Cristo, para anunciar a todas las naciones que Dios ha muerto por todos, para explicar a la sociedad que «podemos ser felices a pesar del sufrimiento, incluso en medio del mayor dolor. No es una felicidad de carcajada; a veces, incluso, nos impide sonreír. Sin embargo, hay una felicidad asociada a la paz interna, a la paz que puede experimentarse mientras el dolor es terrible. Es una paz que solamente da Dios y que va asociada a la aceptación de la voluntad de Dios. Es la paz que pudo tener el mismo Cristo, desecho entre lágrimas y dolor ante la dureza del corazón humano, ante el panorama de la Pasión que iba a comenzar. Quien niegue esa posibilidad de tener paz en el dolor, desconoce la capacidad de Dios de resucitarnos, de vencer a la muerte y al pecado».
Ese mensaje de amor no depende da la capacidad del intermediario. «Yo le pido constantemente a Dios que me rodee de un ejército de insensatos, de torpes, de pobres, de inexpertos..., que den su vida por Cristo y por los demás, porque ya he comprobado que los grandes, expertos, sensatos, sabios y ricos frenan las iniciativas de Dios, puesto que condicionan los resultados al límite de su inteligencia o de su propia capacidad. Como también he comprobado la eficacia de quienes tienen fe», asegura el director.
Durante el XI Encuentro de Comunicadores Sociales, Cotelo abordará la pregunta: ¿Puede una película provocar conversiones?, y hablará «sobre las armas de Dios, sobre la oración; sobre la fe en el poder de Dios, frente a la fe en las opciones de los hombres». Además, presentará el testimonio de personas que dan «su vida por Cristo y por los demás»; mediante la proyección de Testimonios de fe, un vídeo que recoge fragmentos de «varias producciones que tenemos en marcha».
José Calderero

viernes, 25 de mayo de 2012

HABLAR CON DIOS PARA PODER HABLAR DE ÉL






VEN ESPÍRITU SANTO 
ILUMINA NUESTRAS INTELIGENCIAS
FORTALECE NUESTRAS VOLUNTADES
ENCIENDE NUESTROS CORAZONES EN EL FUEGO DE TU AMOR

SANTA MARÍA, REINA DE LA FAMILIA
RUEGA POR NOSOTROS
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“Nuestra situación requiere un renovado impulso dirigido a aquello que es esencial en la fe y la vida cristianas. En un tiempo en el que Dios se ha convertido para muchos en el gran Desconocido y Jesús es simplemente un gran personaje del pasado, la acción misionera no puede ser relanzada sin que renovemos la calidad de nuestra fe y nuestra oración; (...) no sabremos conquistar a los hombres para el Evangelio si no somos nosotros mismos los primeros en volver a una profunda experiencia de Dios”.
“Numerosos bautizados han perdido su identidad; no conocen los contenidos esenciales de la fe o piensan que pueden cultivarla prescindiendo de la mediación eclesial. Y mientras muchos dudan de las verdades enseñadas por la Iglesia, otros reducen el Reino de Dios a algunos grandes valores, que ciertamente tienen que ver con el
Evangelio, pero que no se refieren al núcleo de la fe cristiana”. “Lamentablemente, Dios queda excluido del horizonte de tantas personas; y cuando no encuentra indiferencia o rechazo, se quiere relegar el discurso sobre Dios al ámbito subjetivo, reduciéndolo a un
hecho íntimo y privado, marginado de la conciencia pública. El corazón de la crisis que hiere Europa pasa por este abandono, este rechazo de la apertura a lo Trascendente”.


No bastan nuevos métodos de anuncio evangélico o de acción pastoral para hacer que la propuesta cristiana encuentre mayor acogida”. Como señala el Concilio Vaticano II, se trata de “recomenzar desde Dios, celebrado, profesado y testimoniado. (…) Nuestra primera, verdadera y única tarea es la de comprometer nuestra vida por aquello que (…) es verdaderamente fiable, necesario y último. Los hombres viven de Dios, que a menudo buscan inconscientemente o con tanteos para dar pleno significado a la existencia. Nosotros tenemos la tarea de anunciarlo, mostrarlo, de guiar al encuentro con Él”.
“La primera condición para hablar de Dios es hablar con Dios, ser cada vez más hombres de Dios, nutridos con una intensa vida de oración y plasmados por su Gracia.”
“Dejémonos encontrar y aferrar por Dios, para ayudar a que cada persona que encontramos sea alcanzada por la Verdad. (…) La misión antigua y nueva que está ante nosotros es la de introducir a los hombres y las mujeres de nuestro tiempo a la relación con Dios, ayudarlos a abrir la mente y el corazón a ese Dios que los busca y quiere estar cerca de ellos, guiarlos a comprender que hacer su Voluntad no supone un límite a la libertad, sino que es ser verdaderamente libres, realizar el verdadero bien de la vida”.

“Dios es el garante de nuestra felicidad, y donde entra el Evangelio (…) el hombre experimenta que es objeto de un amor que purifica, renueva y hace capaces de amar y servir al hombre con amor divino”.

(Del discurso de Benedicto XVI a los obispos italianos)

jueves, 17 de mayo de 2012

PREPARÁNDONOS PARA EL AMOR

"El libro pretende dar respuesta en diecinueve capítulos a dos preguntas esenciales que los novios han de realizarse: ¿por qué nos casamos? y ¿por qué nos casamos por la Iglesia?. Son diecinueve preocupaciones fundamentales que no pueden faltar en todo itinerario -inmediato o próximo- al sacramento del matrimonio, bajo la síntesis del amor: ser amados y amar, esta es la cuestión. Pero el presente libro es mucho más que esto, es el intento de subrayar la novedad d que la antropología cristiana aporta a esta institución divina.
Queridos novios y demás destinatarios de este libro, ante la belleza sublime del Plan de Dios sobre el matrimonio y la familia, decidnos si no merece la pena, al casaros, convertirse en los grandes aventureros del milenio"
(Tomado del prólogo del libro. D. Braulio Rodríguez Plaza, Arzobispo de Toledo y Primado de España).
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Como todas las publicaciones del Movimiento Familiar Cristiano, la presente está diseñada para trabajar en grupos. Trata de fomentar la reflexión personal y el diálogo entre los esposos y, en este caso, entre las parejas de novios. El libro pretende responder, sobre todo, a dos preguntas esenciales para los novios: ¿por qué nos casamos?, y ¿por qué nos casamos por la Iglesia?

Para más información:

mfamiliarcristiano@gmail.com

martes, 24 de abril de 2012

LA RESURRECCIÓN NO ES UNA EXPERIENCIA PSICOLÓGICA



ES UN ACONTECIMIENTO REAL DE ENCUENTRO  CON JESUCRISTO RESUCITADO



La Resurrección no fue una experiencia psicológica, fue y es un acontecimiento real de encuentro con Jesucristo Resucitado.

Nuestros amigos de Emaus cuando iban desorientados por el camino no experimentaron un “proceso psicológico ni una maduración intelectual y moral”. No ardía su corazón “fruto de un pensamiento, sino de un encuentro real con Jesucristo” que se hizo presente ante ellos.

Con San Pablo funciona de la misma manera, “Cristo Resucitado se le hace presente y habla a Saulo, transforma su pensamiento y su misma vida”. "Todos los análisis psicológicos no pueden aclarar ni resolver el problema. Solo el acontecimiento, el encuentro fuerte (de San Pablo) con Cristo, es la llave para entender qué había sucedido: muerte y resurrección, renovación por parte de Aquél que se había revelado y había hablado con él”.

­­­­­­­­­­­­­­­­­­­“Pasemos ahora a nuestra situación, ¿qué quiere decir esto para nosotros? Quiere decir que también para nosotros el cristianismo no es una filosofía nueva o una nueva moral. Sólo somos cristianos si encontramos a Cristo. Ciertamente Él no se muestra a nosotros de esa forma irresistible, luminosa, como lo hizo con Pablo para hacerle Apóstol de todas las gentes. Pero también nosotros podemos encontrar a Cristo, en la lectura de la Sagrada Escritura, en la oración, en la vida litúrgica de la Iglesia. Podemos tocar el corazón de Cristo y sentir que Él toca el nuestro. 


Sólo en esta relación personal con Cristo, sólo en este encuentro con el Resucitado nos convertimos realmente en cristianos. Y así se abre nuestra razón, se abre toda la sabiduría de Cristo y toda la riqueza de la verdad. Por tanto oremos al Señor para que nos ilumine, para que nos conceda en nuestro mundo el encuentro con su presencia: y así nos dé una fe viva, un corazón abierto, una gran caridad para todos, capaz de renovar al mundo.”

sábado, 14 de abril de 2012

A LA LUZ DE SU MIRADA

Examen de conciencia: mirarnos como Dios nos ve, querernos como Dios nos quiere
Señor mío, Jesucristo
A la luz de su mirada (ed. Idatz) es el último libro de monseñor Munilla, obispo de San Sebastián. Ofrece tres propuestas para el examen de conciencia y la revisión de vida. Ofrecemos varios párrafos que ayudan a centrar la propia vida según el Corazón de Cristo

El examen de conciencia no tiene nada que ver con una tendencia morbosa a la introspección, ni con preguntas incisivas parameternos el dedo en el ojo..., ni con la búsqueda de un purismo o un perfeccionismo humano. La revisión de vida parte de que el Espíritu Santo nos conceda el don de conocernos a nosotros mismos como Él nos conoce, es decir, a la luz de Su mirada.
Aunque pueda parecer una paradoja, cuanto más lejos nos encontramos de Dios, menos pecadores nos sentimos; y, por el contrario, en la medida en que avanzamos por el camino de la santidad, mayor conciencia tenemos de nuestra condición pecadora. Igualmente cabe decirlo en referencia a cuanto de virtud y de bondad hay en nosotros: cuanto más lejos de Dios está el hombre, más fácilmente es víctima de una lectura desesperanzada de sí mismo y de la realidad que le rodea; y, por el contrario, cuanto más cerca nos hallamos de Dios, más motivos encontramos para darle gracias por tantas cosas buenas como ha hecho en nosotros. Si Dios nos ama hasta el punto de sufrir por nuestros pecados y dar su vida por nosotros, ¿cómo no nos vamos a querer a nosotros mismos, y cómo no vamos a tener confianza en que veremos realizados en nosotros sus designios de amor y de santidad?
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Demos un paso más: ciertamente, es muy importante el principio Conócete a ti mismo como Dios te conoce. Sin embargo, la clave no está tanto en el mero conocimiento de Dios, sino en su amor hacia nosotros. De lo cual se extrae una consecuencia muy práctica: el examen de conciencia cristiano nunca puede separase de la contrición, es decir, de la conciencia viva de que Dios nos ama personalmente. Cuando desligamos el examen de conciencia de la contrición, entonces se convierte en una especia de tortura o en un entretenimiento morboso.
Dicho de otra forma: hacer memoria de nuestros pecados debería ser sinónimo de ensalzar la misericordia de Dios. ¿Qué es lo que confiesa san Agustín en sus Confesiones: sus pecados, o la misericordia de Dios? Ciertamente, ¡las dos cosas en una!
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Un motivo por el que nuestro acto de contrición no suele ser tan vivo y profundo como debería es por nuestra insensibilidad para caer en la cuenta de los pecados con los que hemos ofendido a Dios. En este momento de crisis del sacramento de la Penitencia, la falta de conciencia del amor de Dios ha provocado la falta de conciencia del propio pecado. Pero, al mismo tiempo, en palabras de Benedicto XVI, «perder la conciencia de pecado comporta también una cierta superficialidad en la forma de comprender el amor mismo de Dios».
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Para vencer aquellos pecados que más queremos erradicar, y en los cuales caemos reiteradamente, será necesario crecer en otras virtudes a las que probablemente no estamos prestando la debida atención. Es decir, es importante que la revisión de vida no se limite exclusivamente a nuestros pecados habituales. En el plan de Dios puede ser necesario vencer un pecado al que hasta ahora hemos dado poca importancia, para crecer en virtud y llegar a superar otras faltas que pensamos prioritarias. Dicho de otra forma: las virtudes, o crecen todas, o no crece ninguna.
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Con ayuda del examen de conciencia, podemos acercarnos a ver nuestra vida a la luz de la vida de Jesucristo, examinando hacia dónde se inclina el centro de gravedad de nuestro corazón. ¡Ojalá siempre hacia Jesucristo, nuestro Señor!